jueves, 10 de marzo de 2016

LESIONES DE ESCALADA: Epicondilitis. Ese contratiempo del escalador.

Si el dolor de una epicondilitis no mejora es mejor buscar consejo y consultar con un especialista para obtener un diagnóstico preciso de la lesión y el plan de tratamiento más adecuado.

De entrada, los escaladores deben  partir (o asumir) una fatal idea: La epicondilitis no es rápida de curar! Además, si ésta se junta a otras fuentes de dolor en el codo, la patología puede requerir de diferentes tratamientos en relación a sus complicaciones: Por ejemplo atrapamiento del nervio, irritación de los nervios, tendinitis o inclusive lesiones musculoesqueléticas, etc... Lo que se nos puede hacer, como ya veremos,  interminable.

Y presagiado así de entrada este fatal augurio de tiempo de curación, vamos ahora a arrojar un poco de luz: Si eres escalador, no quiero que te deprimas: Lo cierto es que la mayoría de episodios de epicondilitis sufridos en los escaladores curan:

Curiosidades: Estadísticamente y aunque resulte extraño, la verdad es que se constata una sensible diferencia a favor del resultado o desenlace final de la epicondilitis (cuando ésta es aparecida por la práctica de escalada) en comparación con aquella aparecida o sufrida por accidentes laborales o enfermedad profesional: Así vemos como varios estudios médicos de aseguradoras o mutuas laborales llegan a la particular conclusión que cuando una epicondilitis grave trae causa laboral, curiosamente su evolución suele requerir en muchos más casos de intervención quirúrgica para una definitiva curación en comparación con aquellas que traen causa por lesiones de escalada u otras deportivas. Se aduce o supone esa particularidad habida cuenta que en la vida laboral, los trabajos susceptibles de causar epicondilitis, someten obligadamente la extremidad a una inevitable e infinita repetición de esos movimientos lesivos (o golpes siempre similares) y no así en la escalada o deporte, donde el lesionado, limitado por el dolor y coartado por el grado, cuidará enseguida y en mayor medida evitar su reincidente actividad. Así, afortunadamente, la epicondilits que afecta a los escaladores suele resultar al final mayormente rehabilitada o curada en un mejor tiempo prudencial, y sin requerir por lo general de esa temida Intervención tras agotar el tratamiento convencional.

Lo cierto pues, es que la lesión de epicondilitis, aunque si aparecida o muy frecuente en los escaladores, esta suele tener buen pronóstico pues no suele dejarse complicar o cronificar. Cuando esta se hace presente, la misma lesión cuida rápidamente de advertir al escalador que algo pasa, y lo más común, sea por la propia limitación causada por el dolor, sea porque el escalador consciente o inconscientemente advierte que algo va mal y su eficacia escalando fracasa, el escalador modera su actividad y se somete a cuidarse. Esa actitud, trasfiere a que las lesiones de epicondilitis que normalmente vemos los fisioterapeutas de escaladores, son de diagnóstico leve.

En esas afectaciones leves, las técnicas de terapia manual como masaje suave o liberación miofascial de los músculos del antebrazo son un buen tratamiento inicial. En ese caso, se deberá cuidar también, un soporte de apoyo para reducir ese dolor y proteger el tendón (sin ser necesario dejar la actividad) aunque si, quizá, reducir el grado o intensidad o tipo de agarre de presa. Y probablemente en un tiempo breve estaremos escalando al cien por cien otra vez.

En las afectaciones moderadas además del tratamiento ortodoxo, quizá si será necesario dejar prudencialmente un poco la actividad a los efectos de provocar el reducir un poco la masa o volumen muscular. Eso facilitará la mejor liberación de todo el complejo del codo (o antebrazo). Esta inicial medida, a pesar de resultar muy protestada o impopular para el escalador habitual, cabe entender que se muestra muy eficaz pues repercute muy rápida y eficaz en la generalidad del resto de constituciones braquiales del escalador y en la óptima aplicación del tratamiento local aplicado. Todos los escaladores sabemos lo que significa “brazos Popeye” o “estar petado”, sí, esa prudencial perdida de masa braquial en la inactividad forzada del escalador deviene muy rápida, también hace responder mucho más rápidamente al tratamiento ortodoxo y se ve rápidamente recompensada en una veloz curación o sensible respuesta de mejoramiento de los síntomas.

Por ello, paralelamente, el programa de rehabilitación debe ser adecuado y cuidar a introducir el llamado fortalecimiento excéntrico y específicos ejercicios de estiramiento para los músculos del antebrazo o también de nervios (si a su vez, se sospecha también de la afectación de los nervios) cuidando también, muy especialmente en aquellos casos que se ha dejado la actividad en un período más largo, la forma de reincorporarse nuevamente al entrenamiento hasta el cien por cien.

En sintomatologías quizá ya más agudas, sí deberemos plantarnos seriamente las temidas pausas de escalada, o en su defecto, el tipo de escalada: Sabemos que en la escalada un elevado porcentaje de agarres y posiciones corporales escalando, son causantes directos de la lesión de epicondilitis, por ello cuidar la corrección y evitar esos factores predisponentes o modos de escalada será necesario, y por un tiempo, esencial.

Tiempo de recuperación. Lo cierto es que el tratamiento oportuno puede reducir drásticamente el tiempo de recuperación y minimizar la interrupción del nivel de escalada o actividad diaria. Los casos leves que se tratan a tiempo puede tener una recuperación completa en 3-8 semanas sólo con alteración leve en nuestra actividad normal de entrenamiento o escalada, (aunque recordemos, habrá de cuidar especialmente el uso de la ortesis o kinesiotape). En los casos moderados se requerirán de un tiempo generalmente prudencial para recuperar de 2-3 meses sin embargo, la tasa de recuperación difiere de una persona a otra, y en los casos en que la epicondilitis aguda (o aquellos casos que se ha dejado empeorar durante algún tiempo) la completa recuperación puede llevar incluso a meses. Sí, he dicho meses: En muchos casos hasta más de 5.

Advertencias que creo bueno resaltar: Decir que personalmente he constatado casos de pacientes de epicondilitis que han mejorado espontáneamente con un tiempo mínimo, y debo reconocer que casi sin hacer o casi sin cumplir siquiera tratamiento alguno (de lo cual me alegro muchísimo) pero que desgraciadamente, esta no es la pauta general… :S
Pero a su vez, me permito advertir: Que lo cierto es que cada dolor en el codo, y cada persona, es un mundo, y esas milagrosas recuperaciones deben hacernos comprender que ese particular dolor en el codo, muy comúnmente simplificado como termino de diagnóstico “epicondilitis” puede ser realmente erróneo o infradiagnosticado, pues existen muchas otras patologías que le acompañan o le son parecidas: A modo de ejemplo solo enunciar, Síndrome del Túnel Radial o compresión del nervio interóseo, Lesiones de la articulación del codó, Plica posterolateral del codo (Tejido blando sinovial que se pellizca entre la cabeza radial y el cóndilo humeral, Inestabilidad posterolateral del codo (Movimiento anómalo de la articulación que origina el dolor), radiculopatia cervical, etc... Que sea como sea, estos pueden aparecer concurrentes o individualizados. Por ello, vale la pena hacerlo mirar y obtener un buen diagnóstico.

Del mismo modo, hemos curado a escaladores con una aparente “afectación crónica” que hacía ya tiempo tenían asumida como acompañante de vida y viajes, habiendo perdido toda esperanza de liberarse de ese dolor, y que en muy pocas sesiones ha desaparecido. Ello, es explicativo, repito, porqué cada caso de epicondilitis e individuo, es de por sé totalmente diferente.

En fin, sea como sea, particularmente, la acupuntura y el Laser (combinado con ultrasonido y Cyriax) lo he encontrado como muy eficaz en el tratamiento de la epicondilitis de escaladores, y, eso si, repito, siempre en relación con el idóneo fortalecimiento y ejercicios de estiramiento paralelos.

Un abrazo, salud, y a escalar!


Susanna Vives (fisioterapeuta)
Qi-Salut
C/Miramarges, 10 VIC (Barcelona)
t. 626319766


jueves, 10 de diciembre de 2015

Boulder y Hombro. Dolor, Agujetas o Lesion

Boulder y Hombro: ¿Dolor, agujetas o lesión?

Todos los escaladores, un día u otro, hemos batallado en uno de esos clásicos “Tops” o salidas en movimiento “mantle” que requieren de ese sobresfuerzo final, forzando in extremis del hombro. Y al poco rato, nos ha aparecido un molesto dolor “aparentemente difuso” por no decir confuso, en su real localización.

Así, por ejemplo, sabemos que el Boulder (principalmente de arenisca o granito) deviene la mayor fuente de lesiones de hombro.

En primer lugar, cabe decir que es ciertamente difícil que un escalador novel o recién iniciado, se lesione gravemente en el hombro (a no ser, obviamente, por trauma o caída): Lo general es que su musculatura, quizá aún no adaptada del todo a la escalada, se sobrecargue rápidamente a lo largo de la jornada, y este escalador se vea obligado a cesar su actividad antes de poder causar lesión grave; Padeciendo solo por ello, de un dolor temporal de fatiga o sobrecarga leve o agujetas que no le permiten continuar y normalmente sin llegar a causar ni tendinitis ni lesiones de más consideración.

Por ello, lo menos preocupante (y que suele ser lo mas frecuente) es que tras ese día de intensa escalada, sienta normalmente las molestias propias de la sobrecarga en forma de dolor, y en mayor grado, quizá incluso de agujetas. Sin embargo, aún siendo novel, resulta siempre positivo saber valorar si se puede tratar de algo más que un simple dolor a causa de la fatiga muscular y por ello, resulta bueno también saber diferenciar el dolor o esas agujetas, de una posible lesión.



Pero si a ello añadimos el fanatismo congénito del escalador habitual, este sí, escalando en infinitos intentos y posibles repeticiones, de bloqueos de hombro, extensiones arqueadas en desplomes, mantles agresivos, etc, y todo ello agravado en muchos casos por unas seguidas sesiones maratonianas en sala de Boulders “los días de descanso”, también lo encontremos al final del día con una preocupante duda: “Eso que me pasa, ¿Es solo sensación de Dolor? ¿Son Agujetas? O ¿es lesión?”

Así, debemos saber valorar la duración del dolor, la intensidad y el momento. Las agujetas, como ya sabemos, son el dolor muscular que se produce tras el esfuerzo producido por la escalada y que generalmente, aunque pueda ser que persistan uno o dos días aun cuando no hemos dejado de escalar, este debe desaparecer a los pocos días. Sin embargo, ayuda a identificar realmente una lesión, la intensidad de aquel dolor sobretodo si este se acentúa repentinamente, punzante o agudo, durante el mismo esfuerzo y/o momento de “apretar” en la vía (así como repetitivo en las sucesivas repeticiones), y sin lugar a dudas, si este dolor de aparición aguda sorpresiva, no desaparece con el prudente reposo de unos dos o tres días, en ese caso, hay que empezar a tomarlo seriamente en consideración.

Es decir, si después de dos días de haber escalado (o en su caso entrenado intensamente) el dolor y la rigidez muscular comienza a perderse, debemos intuir que se trata de una fatiga o agujeta que estamos superando, por el contrario, si el esfuerzo físico ocasiona más dolor (sobre todo en áreas específicas y de forma aguda) es muy probable que la molestia ya no sea una agujeta sino más bien, un signo de lesión o que algo en nuestro cuerpo no anda del todo bien. En ese caso, no dudes en hacértelo mirar. Me consta que los escaladores tienden a no querer auto-concienciarse que están lesionados, resultando esa actitud de sufridos, una de las principales causas de sus verdaderas futuras lesiones o perjuicios.

Pero además, como ya sabemos, el hombro es muy complejo, y un ineludible indicador de alarma, que puede ayudarnos a determinar, en este caso sí o sí, una urgencia (sin excusa para no ir al Fisioterapeuta o en su caso al médico) ya lo más rápido posible, suele ser:

Que el brazo quede repentinamente adormecido o frío.
Aparezca una inflamación repentina de una única articulación o aparezca un moratón.
Si la extensión agresiva ha sido acompañada de un sonido “clack”.
Si no se puede mover una articulación.
Si se siente a su vez un dolor en el cuello o a lo largo de la espalda.
Si se siente sensación de entumecimiento y hormigueo en la extremidad.
Si la elevación del brazo extendido o el Balance Articular (movimiento del brazo) está seriamente limitado a causa del dolor.


En lo referente a su Recuperación:
En general, cuando el escalador solo experimenta fatiga o agujetas durante la práctica de la escalada (es decir, una lesión que no definimos de moderada/grave sino leve) aunque sabemos que la escalada suele ser algo limitante por los propios síntomas, esta actividad no tiene porque ser impedida del todo; Por ello, el objetivo del tratamiento fisioterapéutico puede centrarse en aliviar el dolor y recuperar el rango funcional articular del hombro. La mayoría de estas lesiones leves suelen ser resueltas de forma conservadora o cuasi-conservadoras, es decir, mediante un tratamiento con antiinflamatorios-analgésicos o en su caso terapia adecuada de acupuntura y, en la mayoría de los casos, ayudado de un protocolo específico de rehabilitación funcional, siempre que, como se supone, estas fuesen tratadas en forma rápida y adecuadamente antes de empeorar.  Y si además el escalador se deja ayudar de un protocolo de prevención o orientación que se le ofrecerá, de un plan individualizado de entrenamiento muscular progresivo, con unas claras pautas de auto-limitación del “tipo de escalada” a practicar, (es decir: ni techos, ni “mantles”, etc, pero sí quizá presas romas, o determinadas “traves” o regletas, etc.)  eso, permitirá al escalador, seguir o retornar a su actividad deportiva rápidamente y a su vez, quizá lo mas importante para mi: Le permitirá prevenir futuras lesiones, crónicas o recidivas. 

No obstante, cabe entender que una lesión (moderada/grave) de hombro, al ejemplo de tipo luxación, esguince acromio-clavicular, Impingement o síndrome de fricción, lesiones de mangito rotador, lesiones de slap (labrum superior), lesiones en bíceps (bíceps braquial) etc… Requerirán, para no devenir crónicas o gravemente limitantes en un futuro, de una muy particular atención profesional fisioterapéutica de recuperación.

No lo olvides: Es difícil definir con exactitud el talento del escalador, pero la mejor escalada o entrenamiento de escalada es aquella que nos permite seguir escalando el día de mañana. A disfrutar!


…Y prudencia! ¡Ponte en buenas manos!

Susanna Vives. 
Fisioterapeuta y Medicina Tradicional China
T. 626319766

jueves, 13 de agosto de 2015

5 pasos para evitar tendinitis por estrés en rejuvenecidos escaladores

5 pasos para evitar tendinitis por estrés (en rejuvenecidos escaladores) Una de las lesiones sufridas por “viejos escaladores” que reanudan su actividad, y por ello también más tratadas en centros de fisioterapia especializados en escaladores, son las temidas tendinitis por estrés del “ex escalador”.

Son, en definitiva, tendinitis padecidas por escaladores que abandonaron por un largo tiempo su actividad y que ahora la recuperan cometiendo el error de hacer demasiado, demasiado pronto y con demasiada intensidad. El nexo causal es simple: El escalador ya tiene asimilado mentalmente unos previos conocimientos de escalada (movimientos, técnica, métodos de entrenamiento, modos de agarre, etc) que no requieren de tiempo para su aprendizaje y sin embargo su cuerpo o condición física aún no ha recuperado la aptitud idónea para esa exigencia. Las tendinitis por estrés, resulta pues cuando ese escalador comete el error de exigir a su cuerpo demasiada intensidad versus su real capacidad física: Los tendones o los ligamentos que unen a los huesos se sobrecargan en repetidas ocasiones por el nuevo estrés exigido antes de que nuevamente se hayan adaptado. En la práctica, tiende a afectar al escalador principalmente en zonas de los dedos, los hombros y las dorsales. Esta lesión puede afectar obligando a dejar de lado su reiniciada y motivada actividad, durante otras semanas o meses y en una desafortunada evolución, inclusive acabar en tendinitis recidiva o crónica.
 

La actitud correcta y serena del “viejo escalador” en su re-inicio de la actividad, será sin lugar a dudas precursora, o no, del riesgo. Ofrezco aquí 5 pequeños pasos que nos ayudaran notablemente o prevenir el daño:
 
1. Predisposición y actitud firme a fortalecer inicialmente todo el cuerpo y estado físico en general. No basta hacer dominadas y ejercicios de dedos o brazos: Este es el momento de preparar el cuerpo para la intensidad de venir. Para ello, no te centres solo en lo requerido para la escalada: Es esencial para reiniciar una actividad exigente como es la escalada “cuidar expresamente” y de manera consciente y forzada (aún que dé mucha pereza) un estado global óptimo del cuerpo, cardio, tejidos blandos, óseos, estructuras, etc.. sea mediante la práctica de correr, gimnasio, ioga, u otras mil actividades que sin duda tú ya conoces…
 
2. Saber qué escalar. Razonar el nivel de condición física y las expectativas. El escalador en ese período de readaptación debe mantenerse por debajo de su umbral de dolor a lo largo de un buen periodo. Como ya sabemos, el “clack” de un dedo es muy traidor en la escalada (este nos acecha siempre en ese paso de la vía que nuestro dedo no está aún adaptado a digerirlo) por ello, durante un buen tiempo debemos cuidar de seleccionar que tipo de presas escogemos en un rocódromo, o más aún, en qué tipo de vías (desplome, placas, metros) finalizamos las jornadas de escalada. Prepara una buena rutina de entrenamiento (o mejor aún déjate preparar esa rutina por un buen profesional) los escaladores nos autoengañamos demasiado fácilmente y si dejamos a nosotros mismos la potestad de decidir qué podemos o qué debemos hacer, entrenando, al reiniciar nuestra actividad, seguramente nos equivocaremos. Se honesto: si cuando dejaste de escalar no superabas un 6c+, no quieras empezar a escalar un 6c+ en tres días.
 
3. Piensa acerca de tu nutrición. Ya sabes que está es la fórmula universal, no es un secreto: Una dieta pobre nos reducirá la capacidad de regeneración de estructuras, fibras tejidos, etc que constituyen la trama de todo nuestro cuerpo... Y así, una correcta alimentación, nos habilitará y nos hará disfrutar de ese sensacional equilibro entre la posibilidad de una lesión y la capacidad de escalar a máximo rendimiento.
 
4. Visita el fisioterapeuta. Sé coherente: Si un deportista profesional exige de una inevitable adaptación y tratamiento preventivo (no en vano los fisioterapeutas estamos fuertemente requeridos en los distintos equipos de competición en las pretemporadas) que más prudente será, que seas consciente de la importancia de ponerte en manos de un fisio que cuidará de lo más elemental y te permitirá una progresiva y futura adaptación óptima. Evitar o detectar una lesión a tiempo, es un lujo.
 
5. Fatales (¡o no!) consecuencias: El estado de carga de peso es variable para cada paciente, una reacción de tendinitis por estrés puede ser precursor de una posible fractura por estrés. (o no!) en unos y sí en otros. Estate atento a las señales que ofrece tu cuerpo. Pero no acudas al Dr. Google para auto-diagnosticarte y saber qué te pasa: El Dr. Google té dirá que seguramente estas a punto de morir… trágicamente… fatalmente, sin tiempo siquiera a dejar en testamento tus “gatos”… Deja que sean los profesionales quienes rehabiliten, cuiden y diagnostiquen tu salud: Seguramente tus gatos en tus pies aún podrán pisar mucha roca! ;)
 
Los viejos escaladores nunca mueren

jueves, 28 de mayo de 2015

5 pasos para curar una capsulitis de dedo

Raro es conocer un escalador con grado medio/alto y con actividad intensa, que no haya sufrido una “capsulitis”. Y no es extraño tampoco oír el lamento de algunos escaladores (sufridores de su capsulitis crónica) conscientes que de haber en su momento curado profesionalmente o debidamente su capsulitis, estos lamentos les serían en la actualidad ajenos. No lo dudes: Si sufres una capsulitis, cumple estos cinco pasos para curarte:



1. ACUDIR AL FISIO. Si queremos que la capsultits (aunque sea leve) no nos acompañe el resto de nuestras escaladas, debemos cuidar con particular esmero y profesionalidad su tratamiento. Para curar una capsulitis no basta con una pomada o decir “ya no siento dolor”: Es necesario un tratamiento profesional de curación y un estudiado tratamiento preventivo para evitar una precipitada recidiva y quizá en una peor evolución una posterior cronificación.

2. ULTRASONIDOS Y/O LASER. Ambas medidas fisioterapéuticas, según el caso, se muestran especialmente eficaces. La complejidad de la fisiología articular del dedo, hace necesaria una especial atención, tanto en carácter desinflamatorio como en carácter regenerador como en sus múltiples estructuras anexas.

3. ESTIRAMIENTOS. Un buen conocimiento de los estiramientos terapéuticos, ejercicios de estiramientos indicados (mediales, distales o proximales) según le caso, así como  ejercicios de extensión, pinza, ejercicios de obertura por encima de la articulación o por debajo, o de rotación, nos permiten un coetáneo o paralelo tratamiento que se hará indispensable para que nuestro dedo pueda curar óptimamente.

4. ACUPUNTURA. La acupuntura, en el tratamiento de capsulitis se ha mostrado como una técnica eficaz y segura, carente de efectos secundarios y compatible con cualquier otro tratamiento farmacológico o rehabilitador e incluso quirúrgico. Además, la acupuntura mediante control de tiempo y diámetro de agujas, mantiene el potencial de manera constante y alto durante todo el tratamiento, estimulando de manera extraordinariamente precisa y selectiva los puntos que ayudaran a la necesaria regeneración tisular, mejoría biológica celular, la reducción del dolor e inflamación.

5. TAPE Y/O VENDAJES NEUROMUSCULARES. Prestando un poco de atención a la buena práctica del Tapping y el KINESIOTAPING, no solo evitaremos o prevendremos la recidiva de la lesión, sino que alargaremos nuestra vida deportiva. En los primeros momentos de la reincorporación a la actividad, es fundamental respetar las pautas y realizar vendajes funcionales que nos ayuden a respetar las cargas de trabajo.

sábado, 2 de mayo de 2015

ACUPUNTURA y Escalada

La práctica del tratamiento de acupuntura en las lesiones de escalada que afectan al aparato locomotor, se ha mostrado como una técnica eficaz y segura, compatible con cualquier otro tratamiento, bien sea quirúrgico, ortopédico, farmacológico o rehabilitador.


La acupuntura es una técnica terapéutica que forma parte de la medicina tradicional China, cuyos orígenes se remontan, según hallazgos arqueológicos, a la China del período neolítico, aunque los primeros testimonios oficiales se sitúan en la dinastía Shang (1766-1123 a.C.). Además de la acupuntura y la moxibustión (aplicación de calor sobre los puntos de acupuntura), las otras especialidades terapéuticas de la Medicina Tradicional China son la fitoterapia, la dietética, el masaje o Tui-na y la gimnasia energética, también conocida como Chi Kung o Tai Chi Chuan.

La más antigua obra de medicina que apareció en China es el Hoang Ti Nei King (Canon de Medicina del Emperador Amarillo), que es un compendio de las experiencias médicas y los conocimientos teóricos anteriores al periodo de los Reinos Combatientes y que se elaboró
entre los años 475 a 221 a.C2.  

En 1979 la OMS reconoció oficialmente a la acupuntura como medio válido para la curación de 43 enfermedades distintas.



Bases de la acupuntura y la medicina tradicional China
Según los principios de la Medicina Tradicional China, el cuerpo humano está surcado por una energía llamada Qi que lo mantiene en un equilibrio dinámico, o en un movimiento continuo entre dos polaridades opuestas, pero complementarias, el Yin y el Yang. Este equilibrio es el mismo que rige los cambios o ciclos de la naturaleza, de la que formamos parte, con lo que se establecen toda una serie de paralelismos entre los fenómenos naturales y los procesos patológicos de los seres vivos. Esto explica las relaciones de diversas patologías con los diferentes cambios climáticos o ambientales, estacionales, alimentarios y psicológicos.

La técnica de la acupuntura consiste en la restauración y mantenimiento de la salud a través de la inserción de agujas finas en puntos de acupuntura, que se hallan bajo la piel y que tienen localizaciones muy precisas. Los puntos de acupuntura tienen un complejo entramado, organizados en meridianos o canales, y que se conectan con los órganos internos. Existen doce meridianos principales bilaterales, y ocho “vasos maravillosos” o “meridianos curiosos”, de los que destacan dos: el vaso gobernador y el vaso concepción, que completan con los 12 canales anteriores los catorce meridianos de mayor importancia, los cuales suman trescientos sesenta y un puntos. Además, se describen doce meridianos tendinomusculares, quince vasos transversos o colaterales, puntos auriculares y diversos puntos extra fuera de meridiano, así como los puntos a’shi, equivalentes a lo que en medicina occidental de conoce como puntos trigger o gatillo.

Estrategias terapéuticas en traumatología
La utilidad de la acupuntura en traumatología puede extenderse a los aspectos preventivos, curativos y paliativos, sin que exista contraindicación alguna para que pueda ser aplicada simultáneamente con las terapias convencionales occidentales, tales como tratamientos farmacológicos, ortopédicos o quirúrgicos. Existen diversos enfoques terapéuticos dentro de la acupuntura para abordar los problemas derivados del aparato locomotor, de los que destacaremos y explicaremos brevemente los siguientes:

• Tratamiento clásico
• Tratamiento según los meridianos tendinomusculares
• Tratamiento según enfoques modulares
• Tratamiento según la acupuntura zonal
La medicina tradicional China clasifica los factores patógenos en tres grupos:

• Factores patógenos externos, entre los que se encuentran los cinco factores climáticos (calor, humedad, sequedad, frío y viento).
• Factores patógenos endógenos o emocionales, entre los que hallamos también cinco estados emocionales (alegría, preocupación, tristeza, miedo e ira).
• Otros factores patógenos (alimentación, trabajo, sexualidad, traumatismos, etc.).

Para un correcto tratamiento es necesario una anamnesis exhaustiva, que profundice en los síntomas y en todos los aspectos anteriormente referidos, ahondando en detalles cotidianos concernientes al entorno social, familiar, laboral y emocional del paciente.

Tras la anamnesis y la exploración física debe procederse a una orientación diagnóstica, que ha de establecer los desequilibrios energéticos a nivel de cada uno de los órganos y desarrollar una estrategia terapéutica, mediante la tonificación o sedación, según el caso, de uno o varios elementos.

El concepto de órgano oriental dista habitualmente del occidental. A pesar de que algunos órganos o vísceras se expresan en términos equivalentes a los que tenemos presentes, tales como el corazón, la vesícula biliar o el pulmón, en la medicina tradicional China un órgano es un conjunto de funciones, como el control de otras regiones de la anatomía y aspectos emocionales y/o fisiológicos. Por ejemplo, el hígado y la vesícula biliar, como elemento madera, controlan los músculos y tendones, los ojos, y se asocian a la ira como emoción, y al factor climático viento. Estas relaciones pueden explicar que los sentimientos de rabia o tensiones no canalizados correctamente provoquen contracturas, espasmos, o tics, y ojos rojos.

Tratamiento según los meridianos tendinomusculares
El tratamiento de las afecciones del sistema musculoesquelético mediante el uso de los meridianos tendinomusculares es una terapia que se ajusta mejor a nuestras necesidades de resultados sencillos, eficaces y rápidos.

Un meridiano tendinomuscular puede estar en relación con varios músculos y a un músculo pueden corresponder varios meridianos tendinomusculares. Los territorios de influencia de estos meridianos se hallan perfectamente delimitados y existen mapas anatómicos al respecto. La estrategia terapéutica de los meridianos tendinomusculares requiere la identificación del meridiano o meridianos afectos y la actuación sobre tres puntos en cada uno de dichos meridianos.

a) Puntos Ting (puntos fuente)
Situados en el ángulo de la base ungueal de dedos de las manos y los pies (seis puntos en cada uno y de forma bilateral), los puntos ting son el punto de partida de la energía del meridiano y donde éste es más superficial y estrecho. Se sitúan en el inicio o el final de su canal respectivo y su punción abre la puerta para que la energía del meridiano principal fluya hacia el tendinomuscular.

b) Puntos King (puntos río)
Son puntos situados en las muñecas o los tobillos desde los que la energía del meridiano se deriva hacia los tendones, músculos, huesos y articulaciones de su territorio respectivo. A igual modo que los puntos ting, existe uno por cada meridiano principal, seis a nivel de la muñeca y seis a nivel del tobillo, y de forma bilateral.

c) Puntos A’shi (puntos gatillo)
Pueden ser puntos de acupuntura (es decir, de localización específica dentro de un meridiano) u otros puntos diferentes, pero con la particularidad de ser dolorosos a la presión, o de forma espontánea. En cada tratamiento pueden puncionarse uno o varios de estos puntos gatillo.

La punción sobre estos tres tipos de puntos se realiza durante 20 minutos y puede hacerse sin técnica de manipulación o aplicando electroestimulación discontinua y de baja frecuencia entre el punto king y el punto a’shi. Las polaridades se establecen, por defecto, con el polo negativo en la zona más distal o externa del sistema a tratar.

Las indicaciones más destacables de esta técnica son los dolores agudos, especialmente cefaleas, neuralgias, odontalgias, cólicos, cervicalgias, lumbalgias y lumbociatálgias, dismenorrea, ansiedad, procesos respiratorios agudos, conjuntivitis, etcétera.

La acupuntura debe de ser practicada por personas capacitadas y tras una formación teórico-práctica de varios años. De otro modo, los resultados obtenidos no serán los deseables y se desvirtuará esta terapia, que puede ser un complemento perfecto para reducir los periodos de curación y mejorar los resultados finales.

Bibliografía
1. Articulo revista Avances Traum Asepeyo 33, DraE Cazorala  1/2003
2. Carlsoon CP. Acupuncture today. Background, clinical use, mechanisms. Lakartidningen 2001;98(46):5178-5182, 5185-5186.
3. Embid A, Pintat N. Sobre la ciencia y medicina china. Rev Natura medicatrix 1993-1994;34:5-7.
4. Giralt I, Viñas F. Introducción a los fundamentos de la Medicina Tradicional China. Rev Natura medicatrix 1993- 1994;34;8-12.
5. Maciocia G. The Foundations of Chinese Medicine. Ed. Churchill- Livingstone. 1989.
6. Marco Aznar P, Marco Pérez JM. Acupuntura y dolor articular agudo. Ed. Masson. 1998.
7. Marié E. Compendio de Medicina China. Fundamentos, teoría y práctica. Ed. Edaf. 3ª ed. 2001.
8. Sun KO, Chan KC, Lo SL, Fong DY. Acupuncture for frozen shoulder. Hong Kong Medical J 2001;7(4):381-391.

9. Wu Y, Liu C, Chen Q. Effect of acupunture on enzymology of motor neuron of anterior horn of experimental spinal cord injury in rats. Chung-Kuo Chung His i Chieh Ho Tsa Chih 1999.

martes, 17 de marzo de 2015

En VIC Campionat de Catalunya y Copa Catalana de escalada

Este sábado 21/03/15, dentro de las actividades del Mercat del Ram, se celebra en la ciudad de Vic, el CAMPIONAT DE CATALUNYA d’escalada y COPA CATALANA d’escalada Pavelló Ausoneta.

¿Epicondilitis?, ¿Tendinitis?, Capsulitis?, ¿Sobrecarga? ..¿Dolor de espalada? Si eres acompañante, escalador, o simplemente visitante, Aprovecha tu visita a Vic y pide hora en nuestro centro QI-SALUT de LESIONES DE ESCALADA. 
Aun quedan horas de visita!.

Carrer Miramarges, 10 -08500 VIC- T. 626319766



Salut y buenas escaladas. :)




jueves, 5 de marzo de 2015

DOLOR CERVICAL EN LA ESCALADA

Definición
Cuando hablamos del dolor cervical  en el deporte de la escalada, nos estamos refiriendo a un cuadro clínico doloroso producido por una contractura muscular incontrolable y persistente en la región cervical posterior, que afecta a un músculo o a un grupo muscular. La contractura comprime los pequeños vasos que aportan sangre al músculo, dificultando así la irrigación sanguínea y favoreciendo aún más la contractura, e impidiendo su recuperación. Los músculos que con mayor frecuencia se ven afectados por la contractura son los músculos del trapecio (el más superficial en la zona posterior de cuello) y el elevador de la escápula.
Cuando este cuadro persiste en el tiempo, las fibras musculares que no reciben adecuado aporte sanguíneo, son reemplazadas por nódulos fibrosos que restringen la movilidad de la zona, y generan por tanto impotencia funcional, dificultando los movimientos del cuello.
Este trastorno es frecuente en el deporte de la escalada, donde se mantiene esta postura fija de la cabeza  del asegurador, durante periodos prolongados.



Movimiento de extensión del raquis cervical, con la compresión de las vertebras, que comporta una tensión muscular prolongada.

Fisiopatología:


Una sobrecarga de trabajo, el uso repetitivo de los músculos o las posturas forzadas de cuello mantenidas por largos períodos de tiempo son factores que pueden desencadenan la contractura.


Estos factores provocan en los músculos del trapecio (en su porción superior) y en el elevador de la escápula una tensión permanente de sus fibras musculares, provocando isquemias (deficiente irrigación sanguínea) en las uniones músculotendinosas, produciendo dolor.

En la escalada, la persona que asegura  debe permanecer con la cabeza levantada, algunas veces durante largos periodos de tiempo, mientras asegura al compañero que escala, y lo que suele ocurrir, es que el asegurador necesita descansar cuando el dolor aparece en la columna cervical, y al mismo tiempo que baja la cabeza para relajar la musculatura, también baja la guardia desatendiendo a la persona que está subiendo la pared, con el consiguiente riesgo de caída del escalador.



Síntomas y signos:
En el proceso, pueden darse  dos etapas:

·        Etapa aguda:
 Aparece dolor, contracturas, sensación de fatiga muscular y disminución de la movilidad, obligando a mantener una posición fija del cuello para evitar el dolor (postura antiálgica).
 En algunos casos resulta difícil y doloroso mover la cabeza y generalmente estos movimientos se compensan con movimientos del tronco (giro de tronco) para poder mirar lo que hay alrededor.





A la palpación de la musculatura posterior del cuello se produce y/o incrementa el dolor. En ocasiones la contractura puede producir cefalea (dolor de cabeza), que generalmente se manifiesta en la región de la nuca. Otras veces el dolor puede extenderse hacia el hombro siguiendo el recorrido del músculo del trapecio.

En general, todos estos síntomas y signos tienden a disminuir o desaparecer con el reposo, aunque pueden mantenerse por semanas o meses siendo completamente reversibles.

·        Etapa crónica:
Si en la etapa aguda no se ha intervenido, el proceso se hace crónico; dando lugar a manifestaciones de dolor y molestia permanente, aun estando en reposo.


Que podemos hacer?

Podemos utilizar unas gafas para asegurar. Las gafas para asegurar,  son unos prismas que permiten realizar esta acción sin tener que forzar la musculatura implicada en la extensión cervical, y por tanto eliminan el riesgo de sufrir un síndrome de dolor cervical, a la vez que minimizan los riesgos de accidente por descuido del asegurador al no prestar atención a la persona que escala.



En Y&Y Gafas de Aseguramiento, tienen las mejores. Realizadas con materiales duraderos y a la vez ligeros que hacen de estas gafas excelentes en cuanto a la relación calidad-precio.









Episodios en la escalada
La imparable evolución de la escalada (muy particularmente la especialidad de deportiva) tiene una curiosa y relevante incidencia en este tipo de lesiones: 


Así, vemos como a muchos equipadores de deportiva últimamente les gusta cada vez más forzar la longitud de sus vías (las cuerdas y el material de hoy sin duda alguna hoy lo permiten) llegando incluso a aperturar unas largas y lesivas vías de hasta unos 40/45 metros cuando anteriormente esas vías solían limitarse a una longitud máxima de unos 20/25 metros... (Montserrat Sur es un claro ejemplo de ello)
Pero ese deseado disfrute de metros para el escalador, acarrea en el "buen asegurador" la inevitable consecuencia de forzar un excesivo y prolongado trabajo cervical extra: Le obliga a mantener una tensión continuada y vigilante en un tiempo muy superior a la de hace años, y en muchos casos incluso con promedios de más de 20 minutos. Y para más "ende", observamos también que esa evolución, viene siendo causa de que peligre la posibilidad de sufrir otras lesiones causadas por posibles distracciones del asegurador, especialmente cuando por ejemplo este relaja y baja su cuello esporadicamente, o se mueve de lugar perdiendo la vista a su compañero coincidiendo con la caída del compañero o de posibles piedras (que a su vez pueden caer de mucho más arriba) o ser sorpresivamente desplazado contra la pared, etc. 
En ese mismo sentido, aun en vías cortas, el creciente fanatismo por escalar vías “techo”, y la dificultad para el asegurador en mantener la visión del escalador en ellas, tampoco nos ayudan nada.
Por todo ello,  no lo dudes: Escala sin parar, pero cúrate siendo precavid@. Y aprovecha este buen avance que nos ofrece nuestro tiempo, las GAFAS para el asegurador.