jueves, 10 de diciembre de 2015

Boulder y Hombro. Dolor, Agujetas o Lesion

Boulder y Hombro: ¿Dolor, agujetas o lesión?

Todos los escaladores, un día u otro, hemos batallado en uno de esos clásicos “Tops” o salidas en movimiento “mantle” que requieren de ese sobresfuerzo final, forzando in extremis del hombro. Y al poco rato, nos ha aparecido un molesto dolor “aparentemente difuso” por no decir confuso, en su real localización.

Así, por ejemplo, sabemos que el Boulder (principalmente de arenisca o granito) deviene la mayor fuente de lesiones de hombro.

En primer lugar, cabe decir que es ciertamente difícil que un escalador novel o recién iniciado, se lesione gravemente en el hombro (a no ser, obviamente, por trauma o caída): Lo general es que su musculatura, quizá aún no adaptada del todo a la escalada, se sobrecargue rápidamente a lo largo de la jornada, y este escalador se vea obligado a cesar su actividad antes de poder causar lesión grave; Padeciendo solo por ello, de un dolor temporal de fatiga o sobrecarga leve o agujetas que no le permiten continuar y normalmente sin llegar a causar ni tendinitis ni lesiones de más consideración.

Por ello, lo menos preocupante (y que suele ser lo mas frecuente) es que tras ese día de intensa escalada, sienta normalmente las molestias propias de la sobrecarga en forma de dolor, y en mayor grado, quizá incluso de agujetas. Sin embargo, aún siendo novel, resulta siempre positivo saber valorar si se puede tratar de algo más que un simple dolor a causa de la fatiga muscular y por ello, resulta bueno también saber diferenciar el dolor o esas agujetas, de una posible lesión.



Pero si a ello añadimos el fanatismo congénito del escalador habitual, este sí, escalando en infinitos intentos y posibles repeticiones, de bloqueos de hombro, extensiones arqueadas en desplomes, mantles agresivos, etc, y todo ello agravado en muchos casos por unas seguidas sesiones maratonianas en sala de Boulders “los días de descanso”, también lo encontremos al final del día con una preocupante duda: “Eso que me pasa, ¿Es solo sensación de Dolor? ¿Son Agujetas? O ¿es lesión?”

Así, debemos saber valorar la duración del dolor, la intensidad y el momento. Las agujetas, como ya sabemos, son el dolor muscular que se produce tras el esfuerzo producido por la escalada y que generalmente, aunque pueda ser que persistan uno o dos días aun cuando no hemos dejado de escalar, este debe desaparecer a los pocos días. Sin embargo, ayuda a identificar realmente una lesión, la intensidad de aquel dolor sobretodo si este se acentúa repentinamente, punzante o agudo, durante el mismo esfuerzo y/o momento de “apretar” en la vía (así como repetitivo en las sucesivas repeticiones), y sin lugar a dudas, si este dolor de aparición aguda sorpresiva, no desaparece con el prudente reposo de unos dos o tres días, en ese caso, hay que empezar a tomarlo seriamente en consideración.

Es decir, si después de dos días de haber escalado (o en su caso entrenado intensamente) el dolor y la rigidez muscular comienza a perderse, debemos intuir que se trata de una fatiga o agujeta que estamos superando, por el contrario, si el esfuerzo físico ocasiona más dolor (sobre todo en áreas específicas y de forma aguda) es muy probable que la molestia ya no sea una agujeta sino más bien, un signo de lesión o que algo en nuestro cuerpo no anda del todo bien. En ese caso, no dudes en hacértelo mirar. Me consta que los escaladores tienden a no querer auto-concienciarse que están lesionados, resultando esa actitud de sufridos, una de las principales causas de sus verdaderas futuras lesiones o perjuicios.

Pero además, como ya sabemos, el hombro es muy complejo, y un ineludible indicador de alarma, que puede ayudarnos a determinar, en este caso sí o sí, una urgencia (sin excusa para no ir al Fisioterapeuta o en su caso al médico) ya lo más rápido posible, suele ser:

Que el brazo quede repentinamente adormecido o frío.
Aparezca una inflamación repentina de una única articulación o aparezca un moratón.
Si la extensión agresiva ha sido acompañada de un sonido “clack”.
Si no se puede mover una articulación.
Si se siente a su vez un dolor en el cuello o a lo largo de la espalda.
Si se siente sensación de entumecimiento y hormigueo en la extremidad.
Si la elevación del brazo extendido o el Balance Articular (movimiento del brazo) está seriamente limitado a causa del dolor.


En lo referente a su Recuperación:
En general, cuando el escalador solo experimenta fatiga o agujetas durante la práctica de la escalada (es decir, una lesión que no definimos de moderada/grave sino leve) aunque sabemos que la escalada suele ser algo limitante por los propios síntomas, esta actividad no tiene porque ser impedida del todo; Por ello, el objetivo del tratamiento fisioterapéutico puede centrarse en aliviar el dolor y recuperar el rango funcional articular del hombro. La mayoría de estas lesiones leves suelen ser resueltas de forma conservadora o cuasi-conservadoras, es decir, mediante un tratamiento con antiinflamatorios-analgésicos o en su caso terapia adecuada de acupuntura y, en la mayoría de los casos, ayudado de un protocolo específico de rehabilitación funcional, siempre que, como se supone, estas fuesen tratadas en forma rápida y adecuadamente antes de empeorar.  Y si además el escalador se deja ayudar de un protocolo de prevención o orientación que se le ofrecerá, de un plan individualizado de entrenamiento muscular progresivo, con unas claras pautas de auto-limitación del “tipo de escalada” a practicar, (es decir: ni techos, ni “mantles”, etc, pero sí quizá presas romas, o determinadas “traves” o regletas, etc.)  eso, permitirá al escalador, seguir o retornar a su actividad deportiva rápidamente y a su vez, quizá lo mas importante para mi: Le permitirá prevenir futuras lesiones, crónicas o recidivas. 

No obstante, cabe entender que una lesión (moderada/grave) de hombro, al ejemplo de tipo luxación, esguince acromio-clavicular, Impingement o síndrome de fricción, lesiones de mangito rotador, lesiones de slap (labrum superior), lesiones en bíceps (bíceps braquial) etc… Requerirán, para no devenir crónicas o gravemente limitantes en un futuro, de una muy particular atención profesional fisioterapéutica de recuperación.

No lo olvides: Es difícil definir con exactitud el talento del escalador, pero la mejor escalada o entrenamiento de escalada es aquella que nos permite seguir escalando el día de mañana. A disfrutar!


…Y prudencia! ¡Ponte en buenas manos!

Susanna Vives. 
Fisioterapeuta y Medicina Tradicional China
T. 626319766

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