viernes, 29 de agosto de 2014

Dolor permanente en los dedos por desgaste de cartílago

No imagináis la de veces que me han preguntado en la consulta “Soy escalador. ¿tendré artrosis de mayor?”

Sí. No te engañaré… Casi seguro que sí.

Las articulaciones del cuerpo cuentan con el cartílago que les permite moverse con suavidad. Este cartílago, entre otras funciones, también protege al hueso de golpes o sacudidas.

Si bien conforme pasan los años, el propio uso  cotidiano de las articulaciones, aumenta el riesgo de un desgaste progresivo de sus tejidos cartilaginosos, es evidente que en nuestro modus vivendi o deporte, la escalada, esta perdida gradual viene en muchos casos acelerado, y obviamente sus consecuencias, como son la creciente rigidez, limitación de movimiento y destrucción de la articulación, no nos son para nada extrañas a los fisioterapeutas especializados en lesiones de escalada.

Por ello, en su mayor o menor medida, si eres escalador, tu actividad provoca esa repercusión y eres más susceptible de sufrir un trastorno erosivo de la articulación.

Ya mucho más severamente, y quizá más ilustrativo a los efectos de este bloc, Puedo añadir que sabemos de escaladores, que concentrados durante años escalando en un claro abuso de vías de lances y dinámicos repetitivos, ese notorio desgaste del cartílago les llega a niveles de incluso parcial ausencia (o total) resultando ser causa directa a posteriori, a que sus huesos sean susceptibles de lesionarse o incluso fisurarse más fácilmente.

En todo caso, y antes de profundizar, debo concretar que la patología que evalúo en este post, es concretamente aquella que se produce en el cartílago de las articulaciones como resultado de un esfuerzo excesivo o realizado de forma inadecuada reiteradamente, y manifestándose su daño en un desgaste (muy cercano a lo irreversible) de este cartílago y por ende, de sus inmediatas consecuencias:  

Lo digo porqué (y muy importante) no podemos confundir a pesar del parecido de sintomatologías que existen entre el daño aquí estudiado (daño tendente a artrosis, como desgaste o desaparición de cartílago y/o sobrecarga de articulaciones) con otras patologías distintas (pero de parecida sintomatología externa) como pueden ser la artritis (inclusive la postraumática) o como pueden ser también los síntomas derivados de capsulitis, tendinitis o luxaciones y/o fracturas, etc… que requerirían, evidentemente, de distinto enfoque fisioterapéutico y/o distintas propuestas de tratamiento de fisioterapia a las aquí a seguido comentadas.

Será siempre prudente pues, ante la manifestación inicial de estos síntomas, recurrir también a un buen profesional que pueda ofrecer una muy importante correcta orientación Diagnostica. Procurar una Resonancia Magnetica Nuclear (RMN) serán un elemento muy valioso para ello, si bien también es cierto que un buen TAC o una buena RX (precisos) igualmente nos mostrarán un correcto diagnostico.

Cuando debo alarmarme?. Es un síntoma de alarma, el tener una rigidez (con dolor en las articulaciones) y un sonido crujiente al mover la articulación. Es también un síntoma de alarma, una inflamación de la articulación que con el tiempo vemos que conduce a una deformidad.  

Inicialmente estos síntomas pueden ser intermitentes, pero si con el tiempo y con una debida observación personal, somos conscientes que normalmente, las mañanas siguientes a un día de escalada, acusamos claramente dolor y inflamación, no estará de más, acudir a que nos lo valore el profesional.

Respuestas al daño: La respuesta natural del cuerpo es evidente: Ante un inicio de desgaste de cartílago o su desaparición, como parte del intento de reparación, se forman restos óseos (osteofitos) en los bordes de las articulaciones y su consecuente también disminución de espacio articular. El dolor y la inflamación acompañaran.

La respuesta del escalador lesionado sin embargo es curiosa: Por un lado, observo la del escalador previsor que acude a tratamiento: Lo aplaudo. Por otro lado, la del escalador “sufrido”: Escalador que aprende inicialmente a vivir con la evolución o fase primaria de la lesion, es decir, aprende a seguir escalando con inflamación, principios de artrosis, algias y/o inclusive de reumatismo hasta que una de dos: O la ya preocupante evidencia de algia aguda, el dolor se vuelve intolerable, con evidentes indicios de deformidad o desgaste de los músculos circundantes y acude a tratamiento o la del escalador que efectivamente sabe somatizar o “anestesiar” subjetivamente el dolor llegando o pudiendo incluso escalar, el resto de su vida con sus consecuencias de rigidez y posible surgida fragilidad del hueso de la articulación, pero sin dolor.

En esta respuesta inicialmente tolerada por el escalador, o cuando la patología no recibe tratamiento, o si el tratamiento se inicia muy tarde, puede ocurrir que en estadios finales se haya causado una completa degeneración de la articulación. En estos casos, si los tratamientos conservadores (no quirúrgicos) no alivian el dolor o si la articulación y su movilidad están limitadas, puede llegar a ser necesaria inclusive, una intervención quirúrgica.

La operación,  resultará en la mayoría de los escaladores, una difícil solución a asumir, pues en ningún caso nos asegurará la posibilidad de continuidad de nuestra actividad, si bien favorablemente permitirá, recuperar una limitación de la movilidad sufrida y/o minorar el dolor que de una manera u otra, impedía ya parcial o totalmente su quehacer cotidiano. Debo no obstante, reconocer que conozco escaladores que (mundo fanatismo) escalan con rigideces, anquilosamientos y prótesis increíbles.

PREVENCIÓN. De todo ello, llegamos a la conclusión que los escaladores que ya tenéis articulaciones previamente dañadas, o aquellos que habéis  tenido problemas anteriores de lesiones en esas articulaciones, es importante prever o dedicarse un tratamiento Preventivo, para que esta inflamación, daño o lesión no derive o involucione a una patología crónica, que a la larga  os haga necesariamente amigos inseparables de los antiinflamatorios, químicos farmacéuticos y en el peor de los casos quirófano.

Según el caso y actitud de cada escalador, se desprende pues el recomendar dos tipos de tratamiento distintos: Uno, y primero: Ante una  señal inicial, que podríamos definir (más que de curación) como un tratamiento meramente preventivo y de esperanza en que solo sea un breve episodio de nuestra vida escalatoria, (muy indicado también para aquellos escaladores que saben que no abandonaran en años sus proyectos) con un tratamientos pautado a largo plazo , periódico, claramente encauzado a una relajación muscular y mejora  del flujo sanguíneo en las zonas específicas, y progresivo enriquecimiento muscular de las zonas adyacentes, para fortalecer y ayudar, globalmente, toda la estructura articular.

Y un segundo, paliativo crónico, para aquellos que ya habéis, con los años y fanatismo, llegado casi al estado de una artrosis crónica o osteoartritis secundaria, etc. y que en definitiva, (mal me pese decir-lo) habéis aprendido a escalar con los dedos "butifarrones" y ya sin cartílago!

TRATAMIENTO. A modo pues solo de referencia, indico algunas apreciaciones o consejos:  el tratamiento requiere que se aplique con profundo conocimiento de la etiología o causa del daño. Sorprende ver aun hoy día,  por ejemplo, tratamientos a pacientes con inflamaciones (afectados de artritis y no de artrosis) con presiones y extraños estiramientos totalmente desafortunados. En todo caso, en fases de crisis o fases iniciales (agudas) de la lesión, no podemos descartar recurrir a antiinflamatorios, calmantes o incluso en casos severos, recurrir puntualmente a infiltraciones: No obstante, hay que tomar  consciencia que ello puede llevar a un mero autoengaño, y, ante la desaparición aparente del dolor (que no de la lesión) esto desemboque en una lesión crónica. Por eso, mi apunte en insistir que lo mejor es un buen tratamiento a largo plazo y periódico con criterio Preventivo. En fisioterapia específica, la Termoterapia, la iontoforesis y los ultrasonidos me han resultado particularmente eficaces en el alivio de dolor. La electroterapia y potenciación muscular en la recuperación de limitación de movilidad y atrofia, y la cinesiterapia, son sin duda alguna, un elemento esencial para trabajar la deformidad articular siendo a la vez, la magnetoterapia sigue siendo hoy por hoy, uno de los tratamientos más efectivos  en la regeneración. No entro a valorar en este articulo los casos de artroplastia (remplazo de articulaciones) o aplicaciones de “factores de crecimiento” dado que estoy acotando mi artículo a escaladores con lesiones que con el tiempo podrían desembocar en artrosis y su prevención.

El Quiromasaje, y masaje de los músculos alrededor de la articulación afectada, puede aliviar eficazmente el dolor y la rigidez de la artrosis. Es preciso, no obstante, ir con cuidado cerca de aquellas articulaciones con inflamación aguda. Asimismo, un masaje corporal general y/o adyacente, puede ayudar a aliviar la tensión y dolores en otras partes cercanas del cuerpo, activando el flujo sanguíneo.

La Acupuntura resulta principalmente efectiva ( y sumamente eficaz en dedos y codos) en verdad, en todas las articulaciones pequeñas. Su buena práctica, apunta a mover los líquidos estancados y promover la circulación de la energía y la sangre en aquellos puntos en donde hay dolor, que generalmente  se debe a un bloqueo. El resultado será una reducción de la inflamación, un alivio duradero del dolor y mejora de la movilidad. El tratamiento es particularmente efectivo si se inicia en los primeros estadios o a modo preventivo (de manera periódica y regular) nos alargará muy sanamente la vida de nuestras articulaciones. Afortunadamente son muchos los escaladores que en los últimos años están tomando ya consciencia de ello.
 
El Yoga ofrece suaves asanas, relajación, y relajación permitiendo a las articulaciones moverse trabajando sobre las estructuras de los tejidos blandos de alrededor. Se ha mostrado claramente eficaz en afectaciones de cartílagos y articulaciones de rodilla, cuello y caderas. Por ende, su trabajo continuado nos aportara ese plus intrínseco de firmeza, fuerza, flexibilidad y elasticidad, que de seguro nos vendrán bien en nuestras escaladas.


Terapia nutricional. Una buena orientación en nuestras dietas nos llevará a una buena alimentación preventiva: Eexisten realmente, algunos nutrientes que sirven e intervienen de manera específica a la metabolización, formación y/o regeneración del cartílago y de los huesos y su mantenimiento saludable, ellos son las proteínas, ciertas vitaminas (esenciales D y C), minerales y oligoelementos como el silicio y el magnesio, además del calcio y el fósforo. Los minerales, de hecho, tienen un papel muy relevante, cada uno con una función específica en el metabolismo óseo y articular, lo cual refleja también su importancia, lo significativo por ello, es saber cómo debemos consumirlos.




4 comentarios:

Anónimo dijo...

No sabía que desde la medicina se aplaudieran las pseudociencias como la acupuntura. Desde una metodología científica (ya sabes: grupos de control, muestra suficiente, diferencias significativas y todas esas cosas) no se han encontrado pruebas de que sirva para algo (más allá del placebo). Si pudieras citar algún artículo que avalara esa conclusión, lo agradeceríamos.

Gracias por el post!

Anónimo dijo...



http://www.escepticos.es/book/export/html/3109

susanna vives reverter dijo...
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susi dijo...

Anónimo Esceptico. No pretendo hacer tratados y clases universitarias en este bloc.
La cosa es más simple, jejeje: si sufriendo una lesión como la referida (lesionado en los dedos) y quieres escalar este fin de semana, ven, te tratamos con acupuntura, y fijo que en poco nos vemos por ahi en la roca escalando un 6b.

Si prefieres tratamiento convencional con ultrasonidos y/o laser o demás, también te lo hacemos... Pero Vivir, convivir y tratar entre escaladores fanaticos a lo largo de muchos años, me sirve lo suficiente para saber como y donde optimizar. Un sincero abrazo y gracias por comentar.